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Siglo XX, grandes obras, problemático y febril…

Por Eduardo Agüero Mielhuerry

Segunda entrega.

El esperado siglo XX trajo consigo grandes avances para Azul. Los malones habían quedado lejos y la paz reinaba en la comunidad que parecía sólo dedicarse a crecer vertiginosamente.
Grandes proyectos estaban en plena ejecución y el asfalto se extendía como símbolo mismo del progreso. Diversas mansiones comenzaban a darle un aire señorial a la ciudad, mientras el Teatro Español y el Palacio Municipal eran dos joyas separadas por una Plaza Colón que ostentaba una fisonomía artística y elegante a través de sus Nereidas.
Sin embargo, una esquina se hallaba casi en abandono: un enorme solar había dejado la iglesia demolida en 1899 para dar lugar al magnífico proyecto de templo gótico, pero no había más que escombros. Corrían tiempos de escepticismo religioso y de predominio de la masonería. Como decía un personaje de aquella época: “laicos son nuestra cuna y nuestro hogar, nuestra escuela y nuestra tumba “.
Toda la ciudad progresaba de la mano de los Hermanos de la Logia “Estrella del Sud N°25”, salvo la Iglesia. Ese fue el panorama que halló el joven Sacerdote César A. Cáneva, quien habría de arribar a estas tierras para cambiar la historia. Tanto fue así que el 7 de octubre de 1906 inauguró la actual Iglesia Catedral.
El catolicismo ganaba posiciones, pero los desbarajustes comenzaron a darse en la política. Las contiendas electorales solían incrementar su violencia a extremos tales como el homicidio de un Concejal en pleno recinto deliberativo, como ocurriera en noviembre del ‘06.
Por otra parte, lo económico parecía ajeno a toda discusión. Ese mismo año comienza a funcionar una empresa Constructora y Fábrica de Mosaicos. Su fundador, Eduardo Zone fue ganando prestigio en la ciudad y sus alrededores como un hábil y excelente constructor. Dos de sus grandes trabajos fueron los edificios de la Biblioteca Popular (1910) y el Mercado Municipal de 1913 (esquina de San Martín y 25 de Mayo).
            El 10 de octubre de 1907 nació “El Ciudadano”, de la mano de José Santiago Ferreyro, (quien lo dirigió hasta su muerte en 1943). Fue el primer diario en tener una cartelera donde se agolpaba el público en busca de noticias, convocado por bombas de estruendo en los primeros tiempos y luego con una sirena (que se conserva en el Museo “Enrique Squirru”). Así “El Ciudadano” llegó para sumarse a la intachable lista de medios periodísticos que hicieron y harán historia en los tiempos venideros; basta con mencionar a “El Eco del Azul”, “La Razón”,  “Heraldo del Sud”, “Diario del Pueblo”,
“El Imparcial”, “El Régimen”, “El Tiempo” y “Pregón”
En 1908 se habilita la primera pista hípica, como precursora del actual Hipódromo, que durante muchos años convocará a los amantes de los caballos, casi sin distinción de estrato social.
La celebración del centenario de la Revolución de Mayo fue una fiesta llena de esplendor. Se celebró el Te Deum, hubo diversos espectáculos en el Teatro, múltiples oratorias, la actuación de la Banda militar y hasta se rebautizaron las calles Tandil y La Plata como España y Centenario (actual avenida Cáneva).
Comenzó a funcionar, en 1911, el Frigorífico Azul, ubicado en Burgos y Córdoba, fundado por el ingeniero Alejandro Marquestau, quien se preocupó por lograr que el frigorífico tuviera la más avanzada tecnología de la época. Tanto fue su éxito en éste campo que comenzó a utilizar técnicas únicas en América del Sur.
La idea de dotar a la ciudad con un paseo público importante, con múltiples atractivos, era desde hacía ya mucho tiempo un deseo muy sentido. Y pronto comenzaron a sumarse más voluntades que recursos económicos, ya que, al parecer, en la Comuna no se poseían los fondos necesarios para solventar los gastos pretendidos para un proyecto de semejante envergadura. Sin embargo, la comunidad azuleña respondió de manera sorprendente. Lentamente, las cuatro hectáreas de la Plaza Rivas, fueron siendo anexadas con otros terrenos donados por los vecinos, para convertirse finalmente en un gran pulmón natural de la ciudad y un verdadero orgullo. Será el 10 de Octubre de 1918 el día de la inauguración del Parque Municipal, (bautizado "Domingo Faustino Sarmiento" el 10 de enero de 1957, por decreto 24.423/56, durante la administración del Comisionado Guillermo Sarmiento). Poco a poco su belleza fue agigantada con múltiples fuentes y esculturas de mármol, jardines y mobiliarios de exquisita confección, que lo convirtieron en centro obligado de reuniones para los domingos, transformándose en el "Palermo azuleño", tal como se lo llamaba por entonces.
Lo agropecuario y lo comercial fueron la base de la riqueza necesaria para sostener y forjar el desarrollo urbano y rural. Esto se veía desde la misma fundación, en una constante evolución lograda con firmeza, por ejemplo con el flujo de la cosecha de trigo como así también de carne congelada desde la provincia de Buenos Aires hacia Inglaterra, Estados Unidos, Francia, Italia y Holanda.
Las construcciones suntuosas no se detenían. No había necesidades de escatimar lujos. El campo brindaba un sustento abundante y a través de profesiones como médicos y abogados, muchos otros lograban ascender en la escala social, como así también lo hacían los buenos inversores y los destacados comerciantes de la industria tambera, el cuero y la cerveza… Un verdadero desfile de apellidos sabía lucirse en paseos públicos, los palcos del Teatro, el Jockey Club, las misas y bodas en la Iglesia, en una intensa vida social.
Era una época de grandeza, ostentaciones e imitación de Europa. Como apuntará años después una crónica del Diario "El Tiempo": "... la consigna era poseer oro, aunque para ello hubiera que pasarse por encima de lo más sagrado..." Había un gran afán por “figurar" y "aparentar" para conservar intacto el Status Social. Y quizá fue este afán de ostentación lo que llevó a Mateo Banks a asesinar a su familia (8 víctimas en total), para poder heredarlos; convirtiéndose en un acontecimiento que impactó de lleno en la “alta sociedad”, llevándola incluso a cuestionarse a sí misma en muchos aspectos.
            Los años ’20 serán destinados a la expansión; nacerán nuevas arterias y pequeños barrios. Sin embargo, uno de los acontecimientos más destacados será la llegada del Ferrocarril Provincial. Tras el arroyo, en la margen izquierda, que hasta entonces había tenido un leve desarrollo con Villa Fidelidad, se instaló la Estación. Empero no se produjo el esperado efecto disparador de los límites (no al menos en esos tiempos). Quizá era una zona destinada al olvido y a la desidia de las autoridades, reservada sólo a las visitas constantes del Padre Cáneva y del Dr. Pintos, quienes comprendieron que el trato igualitario era lo esencial.
            En 1912 habían sido retiradas las Nereidas de la Plaza Colón (hoy Plaza San Martín), pues como decía una solicitada de la época, “atentaban contra la moral y las buenas costumbres” con sus torsos desnudos. Despojada de toda identidad, la Plaza necesitaba un monumento que la identificara y así fue como el 9 de Julio de 1925 Azul inauguró su “Pirámide de Julio”, monumento que tendría una corta existencia.
A finales de la década se habilitan la Cámara de Apelaciones en lo Civil y Comercial, y otra denominada "del Crimen y Correccional", y además se inaugura la Unidad Penal.
El Teatro continuaba con su esplendor, recibiendo figuras de alto nivel. Una de las visitas más recordadas ha de ser la de Carlos Gardel. Actuó por primera vez en 1912. Volvió incluso “encubierto” a visitar la ciudad varias veces más. Con el acompañamiento de los guitarristas Barbieri, Riverol, Pettorossi y Vivas, el 16 de mayo de 1933 tuvo lugar su última presentación ante el público azuleño, tal como lo recuerda una placa en el hall de la Sala.
Como corolario de esta etapa de "vacas gordas", se produjo el derrumbe de la Bolsa de Comercio de Wall Street en 1929, en Estados Unidos, lo que acarreó la conocida "Crisis del 30", con múltiples consecuencias en el plano mundial.
Pese a que Azul no estaba al margen de los acontecimientos, la comunidad superó los agobios que pendían sobre ella, más allá del cimbronazo político que se vivió en Argentina tras el derrocamiento de Hipólito Yrigoyen. Por sólo mencionar una consecuencia, el diario “El Ciudadano” fue clausurado por la dictadura militar, ya que su origen era yrigoyenista (cerrando definitivamente en junio de 1959).
El centenario de Azul significó un acontecimiento trascendente. Dentro de los actos formales no faltaron los discursos, las danzas y los fuegos artificiales. Se destacó en estos festejos la “Exposición Cervantina” que realizara Bartolomé Ronco, exponiendo su colección personal, la cual tanto significará para nuestra comunidad en el siglo XXI.  
            El 9 de julio de 1933 inició sus actividades “El Tiempo”, el primer periódico al que justamente debemos llamarlo “diario” pues salía todos los días. Fue fundado por Carlos Alberto Ronchetti con la colaboración de su hermano Néstor Ronchetti y Héctor G. Altamira.
En la provincia comienza a generarse una centralización con respecto a la administración de Justicia y es Azul uno de los partidos que lidera dicho movimiento. Como prueba, dentro ya de 1934, encontramos que se incluyó en el presupuesto provincial la obra del Palacio de Tribunales del Departamento Judicial de Azul, que se llevará a cabo en breve, convirtiéndose en cabecera y agrupando localidades como Olavarría y Tandil. También se habilitan los Tribunales de Trabajo.
            El Doctor Manuel Fresco ocupó la gobernación de la provincia de Buenos Aires entre 1936 y 1940. Su administración conservadora notó la necesidad de realizar obras públicas, obras monumentales, desmedidas, desproporcionadas, con la simple intención de marcar la presencia firme del Estado en cada rincón del territorio bonaerense. Azul fue una de las ciudades seleccionadas para perpetuar la soberbia artística de Francisco Salamone. Así fue como se construyeron las instalaciones del Matadero Municipal, la portada del “Parque Municipal”, el Cristo crucificado en el acceso a la ciudad, la Plaza San Martín y la portada del Cementerio Central. Dos renglones destacados merecen estas dos últimas obras: la primera barrió hasta con el viejo nombre de Plaza Colón y cambió sustancialmente el centro azuleño; por su parte, la portada del Cementerio es considerada la obra cumbre de Salamone y sin dudas es en la actualidad una de las peculiaridades de Azul. También cabe mencionar que en el plano privado, Salamone diseñó la casa ubicada en Belgrano y Colón.
Durante los años '30 queda definitivamente concretado el plan vial que en el futuro habría de incorporar al país una gran red de caminos nacionales y provinciales. Los trazados, terraplenados y afirmados fueron iniciados por la Dirección de Puentes y Caminos, y en esta década se complementaron con puentes, alcantarillas y libramiento de rutas al uso público. Entre 1885 y 1891 se desarrollaron los estudios del Ingeniero José Coquet que llevaron a la planificación vial moderna, cumplida especialmente entre 1930 y 1940, y que veinte años más tarde tendrá continuidad en la obra del Gobernador Allende, que contribuirá al mejoramiento de las comunicaciones terrestres provinciales favoreciendo muy especialmente a nuestra ciudad, por su estratégica posición como enclave donde convergen varías rutas de singular importancia como la Nacional 3 y las provinciales 51, 60 y 226.
Los años ’40 serán una bisagra para la historia Argentina. Azul, como todo el país, será fiel testigo de grandes cambios políticos y sociales.
Dentro de esta década se ponen en marcha importantes obras para la creación del Balneario Municipal, en los antiguos "baños de natación", que se supieron alejados, en el extremo sur de la avenida 25 de Mayo.
La actividad cultural de la ciudad era un reflejo de los deseos de desarrollo intelectual de los hombres y mujeres de Azul. La Agrupación Artística “Maná” será un faro regional. Una de sus miembros más activos será la poetisa María Aléx Urrutia Artieda, quien en 1938 había publicado su primer poemario; de tan alto nivel resultó, que su obra fue pedida desde la Biblioteca de New York para preservarla en su patrimonio. Por otro lado, el Dr. Bartolomé Ronco, presidente de la Biblioteca Popular de Azul, gestaba en silencio, con paciencia inigualable y manos de artesano carpintero, el Cantoncillo de Santa Margarita, (dedicado a la memoria de su hija), que inauguró en 1944 y  el Museo Etnográfico de Azul, que logró habilitar en 1945.
El General Juan Domingo Perón triunfó en las elecciones presidenciales de 1946, constituyéndose en torno a su figura el Partido político, más influyente del siglo XX. Desde entonces, por mucho tiempo se sostendrá: ser peronista o anti-peronista, como única antinomia.
En Azul, Ernesto María Malére Darhanpé (27/1/1921Azul- 9/8/1975 id.), de profesión abogado, se convirtió en el Intendente más joven de Azul, con tan sólo 27 años y en el primero del Peronismo. Ejerció dos mandatos consecutivos entre 1948 y 1955, proyectando para la ciudad un sinfín de obras, contribuyendo, como lo predicaba su Partido, a la movilidad ascendente de las clases sociales bajas y obreras.
Esta primera mitad del siglo concluye con más dudas que certezas. ¿Qué sucederá en el futuro?, era la pregunta que todos se hacían. La respuesta ya es historia.

 

Creado: 2010-07-05 19:43:13 - Modificado: 2010-07-05 19:43:13

 

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