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Sección de la Biblioteca Popular "Bartolomé J. Ronco"

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Personajes de nuestro Azul

Por Mabel Benavídez de Albar Díaz

El presente trabajo -escrito por una docente e investigadora de la Universidad Nacional de San Juan, a la vez nieta del personaje sobre el cual se realiza- constituye la adhesión de la Biblioteca Popular Bartolomé J. Ronco al 140º aniversario de la Sociedad Filantrópica Italiana de Azul. Se trata de la primera parte de un texto que, por su extensión, se completará en una próxima edición del diario "El Tiempo".

 Introducción

Hasta hace pocas décadas, los inmigrantes, las mujeres, los sin nombre, los de abajo, los desconocidos de la vida cotidiana, los que hicieron nuestros países desde el anonimato, eran los sujetos que carecían de biografía, pues no había quién los historiara ni quién los eligiera como sujeto histórico. Por ello es que nos interesamos en la reconstrucción de ese otro lado de la historia, tomando a uno de sus actores, para enfrentar el desafío de recuperar sus ideas y prácticas. En definitiva, los inmigrantes fueron anónimos sujetos con similitudes y diferencias de etnias y nacionalidades, pero semejanzas con tantos otros miles de europeos que se instalaron, tanto en Argentina como en otros países de Sudamérica y que marcaron la identidad, la cultura y el futuro de los territorios donde se arraigaron. 
Durante la preparación de la genealogía e historia familiar de los italianos Pelle, radicados desde fines del siglo XIX en Azul, por algunos datos llamativos elegimos a César Pelle para intentar su biografía, un ser desconocido para la historia pública tradicional. Motivados tal vez por el típico desafío que se despierta en el investigador cuando las fuentes parecen escasas, metodológicamente adherimos al paradigma indiciario, por el que un hallazgo nos daba indicios del siguiente y así se posibilitó la reconstrucción de la vida de este emigrante itálico. Precisamente al realizar el estudio de los inmigrantes resulta muy apropiado el abordaje microanalítico, sin perder de vista el contexto de la realidad local, nacional e internacional, que enriquece el protagonismo de los actores individuales y colectivos. A lo largo de todas las etapas de estructuración de la investigación fueron valiosos los relatos de sus hijos ya ancianos, que fueron validados en combinación con objetos, escritos, imágenes -como fotos y dibujos- e incluso con los libros que él mismo usaba, aportes todos que posibilitaron el rescate de su pensamiento, prácticas y producción artística, con énfasis en el discurso de pertenencia a su país de origen y al del país que eligió para vivir y construir una familia en América. 
Desde San Juan, donde se realizó este trabajo, establecimos contacto en 1997 con descendientes locales y de Buenos Aires. De los ocho hijos que tuvo César Pelle, cuatro de ellos y una nieta fueron informantes. Las edades de los entrevistados descendientes de Pelle que mencionamos, son las que ellos tenían al momento de las entrevistas en 1997. Recuperamos datos orales grabados por teléfono, a entrevistas personales e incluso a recibir información por carta, fax o correo electrónico, mayormente apartándonos de la canónica entrevista estructurada, para hacer de la oralidad una fuente funcional en la estructura de la biografía, usada en combinación con imágenes, recuerdos y objetos. 
Isabel, la hija mayor, de 91 años, vivía en Buenos Aires en 1997. Fue entrevistada por teléfono y aportó datos que luego completó por carta. Algo similar ocurrió con Margarita, nieta de César de 57, quien además usó el fax y el correo electrónico. Los tres restantes vivían en San Juan. Edmundo de 85, contactado personalmente y por teléfono, también envió sus recuerdos por carta desde el pueblo donde vivía. Amanda, de 83 fue con la que pudimos establecer entrevistas más largas y convencionales; aparte de sus recuerdos acerca de Don César aportó objetos, cartas, fotos y libros que él solía usar y que ella había conservado. Con Yolanda, de 80, usamos el teléfono, la entrevista personal y también, al mejor estilo Borges, dictó sus pareceres a una hija. Para 2013, todos esos hijos habían fallecido, Isabel en 2008 con 102 años.

Don César Nicola Pelle
Apenas treinta años después de que los primeros italianos decidieran quedarse junto al "Callvú-Leuvú" -el arroyo Azul- con sus riberas llenas de restos prehistóricos y de pobladores indígenas, al jovencito de dieciséis años Cesare Nicola Pelle Bogliolo le fue asignada la responsabilidad de dejar su Génova natal para viajar al pueblo de Azul, en el centro de la provincia de Buenos Aires, acompañando a su hermana Elisa recién casada. Él había nacido en Génova el 6 de marzo de 1868 y siendo aún niño, la familia regresó a Moglio, Alassio, el pueblo cercano de donde eran originarios los Bogliolo, desde varios siglos atrás.
Cuando en 1997 entrevistamos a Amanda, una de las hijas de César, en la ciudad de San Juan, ella pudo describir con detalles aquellos lugares de donde provenía su padre, así como el modo de vida de esos italianos, pues había tenido oportunidad de viajar a Italia y de conocer esa zona, lo que nos posibilitó complementar sus relatos con otros recuerdos e historias brindadas por su padre acerca de sus vidas y actividades en el norte de Italia. Amanda dijo: 
"Moglio es un pueblo ubicado en un cerro, cerca de Alassio y desde su casa paterna de dos pisos, se ve el Mar Mediterráneo. En ese pueblo papá fue a la escuela primaria. Margherita, la prima de él que yo visité, y que vino a Argentina, me contó muchas cosas. [...] En la planta baja de la casa tenían molienda de aceitunas, también de uva y una pequeña fábrica de azufre para la curación de los viñedos. Esa casa aún existe y está habitada por una familia. Mi papá donó parte del terreno a la Iglesia Parroquial para juego de los niños. Otra parte del terreno lo vendió a la Cooperativa Agrícola de Moglio, ya cuando él estaba en Argentina, y aún sigue en manos de ellos."

Casualmente, los viñedos, la uva y las aceitunas cercanos al Mediterráneo de donde era originaria la familia de César Pelle, serían luego parte de la vida de la entrevistada Amanda, pues se radicó en la provincia de San Juan del oeste argentino en la década de 1930.
Las razones que César pudo haber tenido para viajar a Argentina fueron pregunta clave en la indagación acerca de este emigrante. Algunos europeos lo hacían por las guerras, otros por la situación económica, otros por cuestiones políticas, pero él en particular ¿por qué? La informante Amanda así lo explicó:

"Fijate, cómo serían las cosas en esos años... te estoy hablando de hace más de cien años… Ocurre que la única hermana que tenía, un poco más grande que él, se casó con el genovés Salvador Quartara, que creo ya había estado en Azul, trabajando de albañil… Entonces no encontraron mejor cosa que mandarlo a él, de dieciséis años, para que acompañe a Argentina a su hermana recién casada que iba con el marido. En esos tiempos, unos los entusiasmaban a los otros, les conseguían trabajo y se venían…Varios de estos italianos estaban vinculados con la construcción. Así se vino Quartana y con ellos mi papá. 
[...] Ah! también me estoy acordando de una cosa muy interesante que vi en Moglio: en uno de los tantos parientes que me llevaron a conocer, me mostraron un trabajo muy original hecho por papá que él se lo había regalado a esa gente; era un retrato de Colón, como de cincuenta centímetros de alto, que aún lo tenían colgado en la pared con marco y todo; lo bajaron para que yo lo vea y lo curioso era que no era pintado como cualquier dibujo, era escrito, era la historia de Colón y de sus viajes, de tal manera que formaban el retrato. Yo nunca había visto algo así!"

Amanda Pelle desconocía la fecha en que César hizo este original retrato con texto. Nos estamos refiriendo al llamado caligrama, una antigua experiencia plástica no convencional, propia de los movimientos dadaístas que llegaron a tener mucho auge durante la Primera Guerra. Es así que, en 1920 Guillermo Apollinaire escribió en París un poema, con cuya escritura formó la mitad de la cabeza de un caballo, mientras que en 1913 el poeta chileno Vicente Huidobro había incluido su poema Triángulo Armónico en su libro Canciones en la Noche.
En cuanto a otros descendientes de César que pudieran contribuir con datos, estaba su hija mayor Isabel, quien también en 1997 recordaba que, después de vivir varios años en Azul, su padre volvió a Italia, exclusivamente para hacer el servicio militar, tras lo que regresó nuevamente a Argentina. 
Como ocurrió en muchos lugares del país con las colectividades de inmigrantes europeos, italianos y españoles de distintas regiones, franceses y suizos, ellos se agruparon en asociaciones culturales y de ayuda mutua, como fue la Sociedad Filantrópica Italiana de Azul -S.F.I.A.- de la que César fue un activo miembro. Con motivo del Cincuentenario de la Filantrópica en 1923, el discurso recordatorio estuvo a su cargo y en una larga exposición mencionó el retorno a su patria cuando evocó: "en Roma [...] durante mi permanencia en el servicio militar, con otros soldados, mis camaradas..." También respecto a ese viaje, sus hijas recuerdan que quería ser ingeniero y que durante ese período en Italia terminó su bachillerato en el Colegio salesiano de Alassio y pudo regresar a Argentina como "contruttore".
También en el discurso de la S.F.I.A. relató que a principios de octubre de 1892, junto con la población de Alassio "que se lanza sobre la playa", tuvo oportunidad de ver al buque argentino "Almirante Brown" que llegaba al puerto de Génova. Él, unido a centenares de voces le cantaron desde la costa el Himno Nacional Argentino. Respecto a esto, ninguno de los informantes sabía realmente cuándo regresó a Argentina por el puerto de buenos Aires, después de hacer el servicio militar y de terminar los estudios; pero el Certificado de Arribo a América, expedido por el Museo del Inmigrante informa que fue el 29 de noviembre de 1897 con 29 años en el buque Ducchesa di Genova, procedente de Genova. Para 1903, César figura en la Sociedad Filantrópica como Secretario y en los dos años siguientes como Presidente. Fue con esa misma representación societaria que en 1904 viajó a la ciudad de Buenos Aires para la inauguración del importante monumento erigido en honor a Garibaldi.


La familia propia
1906 fue una fecha importante para la vida de César Pelle: cambió su cargo en la Sociedad Filantrópica por dejar la soltería. Ya con treinta y siete años se casó con Rosa, hija de los italianos Porro Galli que también vivían en el pueblo de Azul y que eran propietarios de campos no lejos de allí. La nueva pareja fue a vivir en una casa que César mismo había construido en calle Belgrano, cerca de las vías del ferrocarril y, antes de finalizar el año, nació la primera de sus ocho hijos azuleños. Los hijos de César Pelle Bogliolo y Rosa Porro Galli nacieron entre 1906 y 1923. Las edades y lugares de radicación corresponden a 1998: Isabel (91) tuvo 1 hija, vivía en Capital Federal; Haydeé (fallecida ) tuvo 2 hijos; Vicente (fallecido) 1 hija en Capital Federal; Edmundo (85), vivía en San Juan, Amanda (83) tuvo 4 hijos, vivía en San Juan; Yolanda (80) tuvo 10 hijos y también vivía en San Juan; Beatriz (77) tuvo 1 hijo, vivía en Buenos Aires como Leticia (75) que tuvo un hijo.
Respecto a la vida familiar, en una carta a su hermana Amanda, Vicente Pelle Porro recordaba nostálgico el "patio con glicinas donde nuestra madre amamantó a tantos pibes". Yolanda, otra de las hijas de César también recuperaba imágenes memoriosas de la casa natal donde se criaron los ocho hijos y donde se producían frutos y vegetales de consumo doméstico:

"Nuestra casa la había construido mi papá. Tenía un terreno muy grande destinado a quinta; plantaban tomates y también frutas. Tenía una galería larga con varias habitaciones y un altillo donde dormían mis hermanos varones. Papá construyó casas muy lindas en Azul…"

Filantropía y respeto sin exclusiones
En el pueblo de Azul de principios del siglo XX, la Filantrópica ya tenía hasta el edificio propio y en 1908 don César se encargó de la colocación del piso y pausadamente la sede de la institución fue teniendo mejoras. Marcó rumbos por su función social hacia adentro de la colectividad italiana y también hacia afuera con actos benéficos a toda la comunidad, incluso hacia sectores de nativos desposeídos. Todos los hijos de César consultados recordaron las acciones de su padre en esa sociedad de ayuda y filantropía. Amanda contó que ella guardaba como un tesoro la copia impresa y encuadernada por su padre, del discurso que ya hemos mencionado y que nos ofreció como fuente. En varias partes de ese discurso de la Filantrópica, César habla de la labor benéfica "sin exclusiones mortificantes", refiriéndose a ese tipo de ayuda extra-colectividad, mientras que él mismo aporta una poesía, de alrededor de 1923, en nombre de la institución, donde vemos cómo comprende al nativo que perdió su tierra, por lo que valorizamos la vigencia que hoy tiene esa actitud entre nosotros:

¡SALVE, PAISANO!
¡Cuántas veces, volviendo a la tapera,
Do' estaba el rancho en que naciste un día, 
Tu noble corazón se enternecía
Ante el recuerdo de la edad primera!
¡Hoy! no queda ni rastro de tranquera:
Todo se derrumbó; triste ironía!
¡Hasta en la encina, carcomida y fría,
Ha cavado el hurón su madriguera!
¿Y tú? -¡No vuelves!- Fuerte en el olvido, 
Con la fe, que tu cuna ha iluminado,
Y las llagas del alma ennoblecido!
¡Salve, Paisano! Al pié del Cristo hincado
El premio invoco por lo que has sufrido,
La gracia impetro por lo que has amado.
En su enumeración de las acciones operadas por la Filantrópica a lo largo de esos primeros cincuenta años en Azul, es muy frecuente la mención voluntaria que César Pelle hace de los indios, como en el caso de la poesía mencionada. Los presenta en su texto desde el primer título de la disertación, donde incluye el vocablo autóctono "Callvú-Leuvú" para nombrar al arroyo Azul, el que todos sus hijos conocieron desde pequeños y también recordaron que su padre mostraba un gran respeto hacia los indios. Asimismo, los hijos mayores rememoraban las excursiones por los alrededores de Azul que hacía con su cuñado Vicente J. Porro y con su amigo, el Dr. H. Pouyssegur, en busca de fósiles y de restos indígenas, como puntas de flecha y cerámica. Luego de limpiar cuidadosamente los hallazgos, con alguna ayuda de los hijos varones Vicente y Edmundo, aún niños, las piezas eran depositadas en el subsuelo de la Biblioteca -ámbito institucional del pueblo-, donde César se pasaba horas con los fósiles. En varios de sus escritos menciona al indio, mientras trasunta un amplio conocimiento de la historia de la zona y deja ver su respetuosa posición frente a los primitivos habitantes:

"La punta de lanza o de flecha arrojadas en luchas terribles contra el enemigo que osara atravesarse en su camino para arrebatarle sus prendas o subyugar, al tren de las conquistas o concupiscencias, la fiel compañera... [...] ¡Han llegado los heroicos descendientes de la tierra del Cid! Arrebatarán palmo a palmo, [...] al salvaje, que la defenderá con igual valor y tenacidad la tierra que acaba de hollar para siempre"

En su pomposo castellano, enuncia claramente que los indígenas fueron despojados de sus tierras por los españoles ¿o tal vez lo enfatiza y pone así de claro porque no eran italianos? 
César Pelle era un hombre muy trabajador, inquieto y culto. Su biblioteca particular fue buen refugio para lecturas constantes; era un políglota, pues sabía su italiano natal, castellano, francés, latín y griego, hecho este que se advertía en muchos de sus escritos. Aún cuando no pudo realizar estudios superiores, compensaba esa circunstancia con lecturas, investigación y producción. Como investigador autodidacta fue integrante del "Grupo Ameghino", muy conocido en el pueblo para esa época y fue socio fundador en 1921 de la llamada "Asociación Ameghino", en la que sus integrantes volcaron estudios, lecturas y hallazgos paleontológicos. Las piezas eran después llevadas al subsuelo de la Biblioteca Popular, donde se resguardaba una abundante colección. Al respecto, recordemos que Florentino Ameghino (1854-1911) fue un paleontólogo argentino que descubrió y clasificó numerosos mamíferos fósiles de su país, especialmente pertenecientes a la zona pampeana. El grupo de amantes de la paleontología que llevó su nombre y al que perteneció César Pelle, también estuvo integrado por los residentes de la zona, como su cuñado Vicente Porro, Bartolomé J. Ronco y los señores Robin, Marín, Mildoneo Sánchez, Bordaberry, Ducós, Cámpora, Del Carlo, Alberto López, Claro todos vecinos de la localidad bonaerense de Azul.
Asimismo, a esos tiempos de sus observaciones y estudios de animales actuales y prehistóricos, pertenece un dibujo a lápiz muy detallado, imagen conservada por su hija Amanda, de una típica cigüeña bonaerense dando de comer a sus polluelos.

 

*  Una versión anterior fue expuesta en el 1° Encuentro Bonaerense de Memoria e Historia Oral, Chivilcoy, Prov. de Bs As, 1998 y luego publicada en Revista Dos Puntas. San Juan, FACSO-UNSJ y FCSE Univ. La Serena, Chile, Año 1 N° 1, 2009, 105-121.

** Magíster en Historia U.N.S.J. y Profesora de Inglés, U.N.Cba. Profesora Titular de Estudios Culturales II, dictada en inglés desde 1970 e investigadora en el Instituto de Historia Argentina y Regional Héctor D. Arias, ambas U.N.S.J. Tiene numerosas investigaciones históricas publicadas sobre historia de la mujer, genealogía, minería y vitivinicultura. mabenaviad@yahoo.com.ar

 

 

Creado: 2013-02-10 11:47:10 - Modificado: 2013-02-10 19:00:01

 

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