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Un pintor azuleño de fama internacional: Martín Malharro

Por Enrique C. Rodríguez

Algunos de los datos en que se basa este artículo se han obtenido del fascículo N° 1 de la colección Pintores Argentinos del Siglo XX , escrito por José García Martínez. ( Bs. As., Centro Editor de América Latina, 1980)


Puede afirmarse que la vida de Malharro transcurrió bajo el signo de la incomprensión, la soledad y las penurias económicas.
Nació en Azul, el 25 de Agosto de 1865, y murió el 17 de Agosto de 1911, cuando tenía solamente 46 años. Vivió en una época decisiva para la evolución del país y, por ende, del arte nacional.
Gobernaba la Generación del 80, y se había generado un clima favorable a las manifestaciones artísticas, limitado, por supuesto, a las condiciones que podían darse en la Gran Aldea.
Esta atmósfera es la que respira Malharro cuando llega a la Capital desde Azul.
Había nacido en el seno de una familia económicamente desahogada, con propiedades en la zona y en Buenos Aires.

Su vocación artística se manifestó desde muy joven y lo hizo enfrentarse con su padre.
A los 14 años, momento en que viajó a Buenos Aires, rompió todo vínculo con el pasado, modificando incluso su apellido de Mailharro, como firman todavía sus familiares en Azul, a Malharro.

Trabajó arduamente para ganarse la vida. Diseñó rótulos para cigarrillos, tarjetas comerciales, membretes; ilustró hechos policiales con disgusto, pues era una tarea que deploraba.
Por las noches y durante varios años asistió a las clases de dibujo que dictaba Francesco Romero en la Asociación Estímulo de Bellas Artes, creada por los hoy famosos y cotizados pintores Sívori, de la Cárcova, Zuberbühler y otros.

Pero el medio porteño ahogaba a Malharro y decidió cambiar de ambiente. Viajó a Rosario y a Córdoba, y en la primera de estas ciudades comenzó a ganar dinero con sus obras, lo que en lugar de beneficiarlo, lo hizo apartar de su arte.
Luego regresó a la Capital Federal, donde otras experiencias enriquecerían su vida artística.

Efectivamente, por esa época conoce al Dr. José María Ramos Mejía, quien lo invita a su estancia, para que pueda trabajar en paz, lejos de las premuras de la ciudad.
Algunos amigos tratan de conseguirle una pensión para estudiar en París y se levanta con el mismo objeto una suscripción, pero ambos intentos fracasan.

A principios de 1891 viaja a Tierra del Fuego y Punta Arenas.
Se relaciona con el escritor Roberto J. Payró, otro espíritu amigo que sabe valorarlo y apreciar su obra, y por él toma contacto con Martiniano Leguizamón, quien le encarga las ilustraciones para su libro Recuerdos de la tierra .
Payró, por su parte, lo lleva al diario La Nación, donde lo contratan como colaborador, lo que significó un gran alivio para su magro presupuesto.
En 1894 expone en el Ateneo dos obras: un paisaje llamado “Al caer la tarde” y una marina: “Corsario La Argentina “. Esta última pintura refleja el regreso de la nave de nuestro país, comandada por Hipolito Bouchard, procedente de México, donde ha reconquistado el navío Chacabuco.

A fines de 1895 Malharro consigue un pasaje a París en un barco de carga. Al abordarlo, rechaza la colecta que habían organizado sus amigos, otro hecho que refleja su orgullo y su fuerte personalidad.
Su vida en la capital parisina es poco menos que desconocida. Se sabe, por cartas familiares, que se instaló en Montmartre, ganándose la vida con dibujos e ilustraciones.

Estudia francés, inglés, italiano y alemán. Al tiempo se le unen su esposa, María Luisa Laborit y sus hijos María Amelia y Martín.

Estos últimos 5 años del siglo XIX fueron excepcionales para el arte en Francia, ya que el impresionismo había ganado la calle.
Los seis años europeos fueron para Malharro de estudio y de afianzamiento de su propia posición frente al impresionismo. Se ha dicho que era impresionista antes de conocer ese movimiento.

En París, el pintor azuleño conoce y frecuenta a Monet y es atraído por las obras de Van Gogh, Gauguin y especialmente Pissarro.
En 1901 regresa a Buenos Aires y al año siguiente expone las obras de su etapa parisina en las famosas Galerías Witcomb. Fue atacado por los críticos y la prensa, ya que su pintura no coincidía con el gusto del Buenos Aires de la época.
Con fervor, Malharro difunde la teoría y técnica del impresionismo en Buenos Aires, desde la prensa y en la revista Ideas, dirigida por Manuel Gálvez.
Sin embargo, de nada sirvieron los artículos, las conferencias y las explicaciones personales del pintor. La hostilidad se acentuó con el tiempo, y haría eclosión en 1907 con la fundación del grupo Nexus, dirigido por el pintor Pío Collivadino.
La segunda exposición en Witcomb, en 1908, sigue la suerte de la primera y, ante el rechazo de su obra, Malharro se aísla y crea en su entorno una atmósfera de soledad, sólo interrumpida por el contacto con los pintores más jóvenes de Buenos Aires.
Por entonces dibuja las tapas de “ El Nene “, libro de lectura primaria que alimentó los comienzos de la educación de varias generaciones de argentinos.
También ilustra el libro de Estanislao Zeballos Reimu, Reina de los Pinares , y ejerce la docencia en la Universidad de La Plata, en el Colegio Nacional de Buenos Aires y en la Academia de Bellas Artes.
Falleció en Buenos Aires el 17 de Agosto de 1911.
En 1965 nuestra ciudad, a través de la Intendencia, le brindó un homenaje, descubriéndose un monolito en la Isla de los Poetas de nuestro Parque Municipal.
Y aproximadamente en esa época, el Museo Etnográfico y Archivo Histórico “ Enrique Squirru “ adquirió un cuadro de Malharro, titulado “ La casita “, que se encuentra en la actualidad expuesto a los visitantes en una de sus salas.
Para finalizar, y siguiendo al autor de esta monografía, diremos que la importancia de la obra pictórica de Malharro está dada por haber sido, si no el primero, uno de los pioneros en traer el impresionismo a la Argentina.
Si bien es probable que la prioridad corresponda al pintor Faustino Brughetti, quien expuso obras impresionistas en 1901 -es decir un año antes de la muestra de Malharro en Witcomb- la respuesta al dilema nos la da el propio hijo de Brughetti, Romualdo, quien atribuye el mérito a Malharro, ya que fue quien dio la batalla por imponer el ideario estético del impresionismo en la Argentina.

 

 

NOTA: Este texto fue difundido en el programa " Ana y el espejo "  a través de la emisora FM del Pueblo de la ciudad de Azul.

El autor agradece el inestimable apoyo de su conductora, Ana María Praiz, y del amigo y gran colaborador en la Hemeroteca, Sr. Mario Labaronnie.

En consonancia con el propósito de divulgación histórica que animara nuestra participación en la radio, se permite la reproducción total o parcial de este artículo, con el solo requisito de la mención de su fuente.

 

Creado: 2009-07-17 19:32:44 - Modificado: 2009-07-29 17:55:39

Comentarios

guillermo varela - (guillermocvarela@hotmail.com) dijo:

poseo un oleo del maestro y deseo venderlo.varelaoleosyescritos.blogspot.com

2009-09-17 19:32:51

CAROLINA dijo:

Muchas gracias por la información y por difundir y educar.

2021-05-26 04:05:26

 

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